Durante la Restauración, los enfrentamientos entre el movimiento obrero y los patronos se recrudeció hasta tal punto que acabó degenerando en el pistolerismo. Los obreros disparaban contra los patronos y el gobierno, que apoyaba a los patronos, aplicó la famosa Ley de Fugas, asesinar por parte de la policía a los líderes obreros alegando que había intentado huir. Dos vídeos reconstruyen esta situación:
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